sábado, 12 de febrero de 2011

LA SANGRE DEL NUEVO PACTO.

LA VOZ DE LA FE


Boletín Evangélico.





LA SANGRE DEL NUEVO PACTO.

Por H. C. Morán.







"Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión." (Hebreos 9:22).



Ya dijimos en nuestro tratado de "Los dos pactos", que el antiguo pacto fue instituido con sangre de animales. El nuevo pacto fue instituido también con sangre, con la sangre de Jesús el Hijo de Dios. Desde el momento en que Jesús fue tomado preso el día de su arresto y presentado ante los ancianos de Israel, empezó ser vejado y golpeado; su sangre empezó a ser derramada aun antes de ser crucificado. Sus manos y pies fueron clavados a la cruz, derramando su sangre hasta morir. Todo esto para que la humanidad pecadora tuviera un medio efectivo para salvarse. Fue necesario que alguien santo y sin pecado como nuestro Señor Jesucristo, fuera muerto por nuestros pecados:

"...llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados." I Pedro 2:24).



Las heridas de Jesús le fueron inflingidas, para que nosotros fuéramos sanados porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados.

"Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre..," (Romanos 3:24-25).

Al que cree en Cristo, Dios le muestra su misericordia quitándole su culpa y remitiéndole sus pecados. En Cristo, Dice Pablo, "...tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, según las riquezas de su gracia...," (Efesios 1:7); misma expresión encontramos en Colosenses 1:14.



Tomemos nota de unas palabras halladas en estos dos versículos: Justificados, gratuitamente, gracia, redención, propiciación, fe, y perdón.



Para justificados, aparece en el texto citado, la palabra griega dikaiosis que denota el "acto de pronunciar justo, justificación, absolución. Se utiliza dos veces en la Epístola a los Romanos, significando el establecimiento de una persona como justa por absolución de culpa." (Dicc. Vine). Significando con esto que por la sangre de Cristo somos absueltos de nuestros pecados y establecidos como justos ante Dios, por Dios mismo.



La justificación es otorgada gratuitamente. Gratuitamente es la traducción de la palabra gr. dorea que sig. don, un presente. La justificación es un don, un presente, un regalo que Dios nos otorga a quienes creemos en Cristo.



Justificados gratuitamente por su gracia: Gracia, del griego caris, "por parte del otorgador, la disposición amistosa de la que procede un acto bondadoso, gracia, bondad, buena voluntad en general (p.ej.Hch. 7:10); especialmente con referencia al favor o a la gracia divina (p. ej. Hch.14:26). Con respecto a ello se destaca su libre disposición y universalidad, su carácter espontáneo, como en el caso de la gracia redentora de Dios, y el placer o gozo que él se propone para el que la recibe; así se pone en contraste con deuda (Ro. 4:4, 16), con obras (11:6), y con la ley (Juan 1:17); véase también Ro. 6:14, 15 y Gá. 5:4)." (Dicc. Vine).

Según la definición que da el diccionario Vine acerca de la palabra gracia, entendemos que la justificación gratuita que Dios nos da en Cristo, es la muestra de su disposición amistosa y su buena voluntad hacía el hombre pecador. Dios desea llenarnos de gozo con su gracia bienhechora, al darnos el regalo de la justificación. Qué regalo más grande para el hombre que ser absuelto gratuitamente de todos sus pecados y declarado justo, inocente por la fe en Cristo. Pablo escribió: "Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado." (Romanos 4:7-8). La justificación y por ende la salvación, se nos otorga gratuitamente, por la fe en Cristo; no queriendo decir con esto que la salvación no costó nada; el precio pagado por la salvación fue la sangre de Cristo, a nosotros, sin embargo, se nos ofrece gratuitamente con tan sólo creer en quien murió y resucitó para salvarnos.



"...mediante la redención que es en Cristo Jesús." Redención es la otra palabra que se destaca en los vers. citados. Apolutrosis, es la palabra griega traducida redención en Ro. 3:24; significa liberación a cambio de un rescate.



(Apolutrosis se utiliza de:

(a) de liberación de un tormento físico (He. 11:35);

(b) de la liberación del pueblo de Dios en la venida de Cristo con sus santos glorificados (Lc.21:28; 2 Ts. 2:8);

(c) perdón y justificación, redención como resultado de la expiación, liberación de la culpa de los pecados (Ro. 3:24 <>); Ef. 1:7, definida como <>, indicándose con ello tanto la liberación de la culpa y de la condenación contra el pecado como la entrada en una vida de libertad, <> (Ro. 6:4 RV); He. 9:15: <>, donde <> es equivalente a <>, usándose el caso genitivo del objeto del cual se consigue ser liberado, no de las consecuencias de las transgresiones, sino de las transgresiones mismas; (Dicc. Vine).

(Es decir, nuestro pecado es remitido, y somos declarados inocentes como si nunca hubiéramos pecado ¡Alabado sea el Señor!)

(d) la liberación del creyente de la presencia y poder del pecado, y de su cuerpo de la esclavitud de corrupción, a la venida (la parusia en su fase inicial) del Señor Jesús (Ro. 8:23: <>; 1 Co. 1:30: <>; Ef. 1:14: <>; 4:30: <>). (Todo lo anterior fue tomado del diccionario Vine).

Como podemos ver, por su sangre, Cristo nos libertó de la culpa del pecado, de la condenación por el pecado y del poder del pecado; por la fe en él ya no tenemos culpa, ya no iremos a la condenación eterna en el infierno, y podemos vencer el pecado; quien está en Cristo tiene poder sobre el pecado, ya no está indefenso ante el poder del pecado. Antes fuimos esclavos del pecado, pero Cristo nos libertó de él, y nos dio poder para vencerlo.



"Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tu fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Apocalipsis 5:9-10). Es el nuevo canto que entonan los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos delante del cordero.

También el apóstol Pedro, escribe: "sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra manera de vivir...con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación," (1 Pedro 1:18-19).



Propiciación: Jilasterion, es la palabra griega que en Romanos 3:24, se traduce como "propiciación" o "propiciatorio"; Esta palabra esta relacionada con jilascomai, "la cual se usaba entre los griegos con el significado de hacer propicios a los dioses, apaciguar, propiciar, en tanto que no se concebía que la actitud de ellos fuera de buena voluntad, sino algo que se tenía que ganar." (Dicc. Vine). El Nuevo Diccionario Bíblico dice que "Propiciación significa, estrictamente, la remoción de la ira por medio de una ofrenda."Los paganos creían que debían ofrecer sacrificios y ofrendas para ganarse el favor de sus dioses; en el caso de nosotros, no fue así; en nuestro caso, fue Dios mismo quien proveyó el sacrificio; Él mismo proveyó la ofrenda por nuestros pecados, de otra manera nosotros nunca habríamos podido reconciliarnos con Dios, pues ningún sacrificio ni ofrenda que nosotros hubiéramos podido dar habría sido suficiente como pago por nuestras transgresiones, sólo la sangre de Jesucristo, el Santo hijo de Dios, fue suficiente para apartar la ira de Dios de sobre el pecador, porque la Biblia dice que: "La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos." (Salmo 34:16). No fuimos nosotros quienes ofrecimos un sacrificio propiciatorio, fue el mismo Creador quien entregó a su Hijo Jesucristo como la ofrenda propiciatoria por el pecado. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,..." (Ro. 8:32a). El Padre entregó al Hijo a la muerte y el Hijo aceptó la voluntad del Padre: "...Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante." (Efesios 5:2). Aquí dice que Cristo nos amó; en Ro. 5:8, dice: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros." Por amor a nosotros, el Padre entregó a su Hijo amado a la muerte; por amor a nosotros, el Hijo entregó su vida. (Jamás se nos ocurra decir que no hay nadie que nos ame; Dios Padre y Dios Hijo, nos aman con un amor sin igual, sin pasar por alto el amor que el Espíritu Santo tiene por nosotros).



Perdón.- Perdón es la traducción de la palabra griega afesis, significa despido, liberación. Se utiliza de la remisión de pecados. Esta palabra está relacionada con afiemi que significa primariamente enviar afuera, despedir; denota además de sus otros significados remitir o perdonar ya sea deudas o pecados.

"Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre." (1 Juan 2:12). En este versículo el verbo al igual que su nombre, "significa en primer lugar la remisión del castigo debido a una conducta pecaminosa, la liberación del pecador de la pena impuesta por Dios, y por lo tanto justa. En segundo lugar, involucra la eliminación total de la causa del delito. Tal remisión se basa en el sacrificio vicario, es decir sustitutorio (lo subrayado es mío), y propiciatorio de Cristo." (Dicc. Vine).



Fe.- La palabra griega es pistis y significa: "firme persuasión, convicción basada en lo oído. Se usa en el NT siempre de fe en Dios o en Cristo, o en cosas espirituales. Se usa de: confianza." (Dicc. Vine).



Por la fe nos apropiamos de todos los beneficios que nos proporciona Dios por medio de la muerte de su Hijo Jesucristo. Estamos firmemente convencidos de ello; hemos sido persuadidos por lo que dice sobre ello la Palabra de Dios. Creemos que somos perdonados de todos nuestros pecados, sean grandes o pequeños. Creemos que somos justificados gratuitamente por la fe en Cristo y no por hacer obras buenas. Creemos que Cristo se presentó como un sacrificio propiciatorio por nosotros. Creemos que Cristo murió en nuestro lugar como nuestro sustituto. Creemos que la gracia de Dios hacía nosotros se manifestó en ese acto maravilloso de enviar a su Santo Hijo en sustitución de nosotros, terribles pecadores. Creemos que por la fe en Cristo somos liberados de la condenación eterna, condenación bien merecida por causa de nuestros pecados. Creemos que por el sacrificio de Cristo tenemos garantizado el perdón de nuestros pecados presentes, pasados y futuros. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9). Si hemos pecado debemos confesar a Dios nuestros pecados y él nos perdona en base al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo." (1 Juan 2:1-2).

La fe es lo único que nos garantiza que obtendremos los beneficios prometidos; Pablo escribió que por fe andamos, no por vista..Y aun más, Pablo escribió: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." (Hebreos 11:6). Aquí San Pablo afirma que sin fe es imposible agradar a Dios, o sea que, sólo es posible agradar a Dios si tenemos fe; por la fe, dice Pablo en el capítulo 11 de la carta a los Hebreos que algunos hombres tomaron decisiones importantes, y otros vieron hechos maravillosos, y otros más estuvieron dispuestos a morir por su fe. En su ministerio terrenal, Nuestro Señor Jesucristo, censuró a sus discípulos por su carencia de fe, y elogió a quienes demostraron fe.

Cuando el día de la tempestad, la barca en que viajaban era azotada por las olas, los discípulos despertaron al Señor Jesús, diciéndole: ¡Señor, sálvanos que perecemos! El Señor les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

"¡Señor, sálvame! gritó Pedro, cuando empezó a hundirse después de haber caminado sobre el agua. Jesús lo tomó de la mano, y le dijo: "

¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mateo 14:30-31).

A la mujer que tocó su manto y quedó sana, el Señor Jesús, le dijo: "Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado." (Mateo 9:23).

Al ver la fe del centurión que creyó que aun a distancia Jesús podía sanar a su criado solamente con su palabra, el Señor, dijo: "Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (Lucas 7:9).

"conforme a vuestra fe sea hecho", dijo Jesús a los dos ciegos que creían que él los podía sanar de su ceguera. (Mateo 9:29). La fe es de vital importancia en nuestra relación con Dios y en la obtención de todos los beneficios que Dios no concede en Cristo.

San Pablo escribe en la carta a los Hebreos: "Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere no agradará a mi alma." (Hebreos 10:38).



Al ofrecerse como la ofrenda propiciatoria por el pecado del hombre, fue necesario que la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo fuera derramada. En base a ese sacrificio, nosotros que creemos, somos perdonados, somos redimidos de la condenación eterna, la cual justamente merecíamos por causa de nuestro pecado; somos librados también del poder y la presencia del pecado. "Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia." (Romanos 6:17-18). Fuimos esclavos del pecado, pero ahora somos libres por la sangre de Cristo. San Pablo dice: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud." (Gálatas 5:1). Por supuesto que aquí se refiere a no volver a esclavizarnos bajo la ley de Moisés, pero podemos aplicarlo a no caer otra vez en la esclavitud del pecado.



Además de justificación, redención y perdón, por su sangre derramada, Cristo nos proporciona también:

Limpieza de nuestra conciencia "Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:13-14).



Santificación es otro de los beneficios que obtenemos de la cruenta obra de Cristo: "Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta." (Hebreos 13:12).

"Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén." (Ap. 1:4-6).



La sangre de Jesús también nos asegura la victoria sobre el enemigo: "Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte." (Ap. 12:10-11).



La sangre de Jesucristo nos abre un camino hasta la presencia de Dios: "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura." (Hebreos 10:19-22).



La sangre de Jesús, derribó las barreras que existían entre judíos y gentiles:

"11Por tanto acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

12En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

14Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

15aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

16y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

17Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

18porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19Asi que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

20edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

21en quien todo el edificio bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en Espíritu." Efesios 2:11-21).



Jesús dijo: "También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor." (Juan 10:16). Con toda seguridad podemos decir que Jesús se está refiriendo a judíos y gentiles como las ovejas de dos diferentes rediles, los cuales por su sacrificio habrían de ser agrupados en un solo cuerpo, formando ambos pueblos el edificio espiritual, del cual Cristo es la piedra angular. La única forma para hacer de los dos pueblos uno solo, era "derribando la pared intermedia de separación." (Efesios 2:14). La cual pared, según lo que dice Pablo, era "la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,..." es decir, la ley de Moisés, la cual separaba a judíos y gentiles. Dicha causa de separación quedó derribada cuando Cristo derramó su sangre en la cruz. La misma idea es presentada por Pablo a los colosenses en las siguientes palabras:

"Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos, que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz." (Colosenses 2:13-14). El acta de decretos (la ley de Moisés) que había contra nosotros fue clavada en la cruz. Al ya no haber ley, ya no hay transgresión, y al no haber transgresión, ya no hay condenación. Al ser clavada la ley en la cruz, ya no está vigente; al ya no estar vigente, el querer justificarse por ella ya es en vano; La única manera que nos queda para justificarnos, es la fe en Cristo. La fe en Cristo es la única manera que queda para que, judíos y gentiles, sean justificados, por lo tanto, salvos. "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley...Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión." (Romanos 3:28 y 30).

¡Gran sabiduría de Dios! En la cruz de Cristo anuló el obstáculo que impedía que judíos y gentiles llegaran a ser un solo pueblo. Al ya no estar bajo la economía de la ley de Moisés, judíos y gentiles por la fe en Cristo formamos la familia de Dios, el cuerpo de Cristo, el edificio de Dios, la casa de Dios, el templo de Dios, labranza de Dios. Con su muerte Cristo hizo la paz. Bien merecido tiene Cristo el titulo de "Príncipe de paz". A los colosenses, Pablo les dice: "Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz." (Colosenses 1:19-20).

No podemos dejar de mencionar las palabras que nuestro Señor Jesucristo dijo, de si mismo: "Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en él. Como me envió en Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, el también vivirá por mi. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente." (Juan 6:53-58). Por supuesto que Jesús no está hablando de comer literalmente su carne y beber su sangre, sino de creer en él como lo dice en un versículo anterior del mismo capítulo: "Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida; y yo le resucitaré en el día postrero." (Juan 6:40). Por lo tanto: comer la carne de Jesús y beber su sangre, significa, creer en él. Los que creemos en él, tenemos vida eterna.























Todos los textos son tomados RV60.

DOS PACTOS

DOS PACTOS.




"PORQUE ESTO ES MI SANGRE DEL NUEVO PACTO, QUE POR MUCHOS ES DERRAMADA PARA REMISION DE LOS PECADOS" (Mateo 26:28).



La noche que Jesús fue entregado, mencionó que su sangre sería derramada para remisión de los pecados; mencionó además "el nuevo pacto", el cual ya había sido mencionado por Jeremías: "HE AQUI VIENEN DIAS, DICE JEHOVÁ, EN LOS CUALES HARÉ "NUEVO PACTO" CON LA CASA DE JUDÁ." (Jeremías 31:31). San Pablo escribe sobre este pacto, mencionando juntamente a Israel y Judá: "PORQUE REPRENDIÉNDOLOS DICE: "HE AQUI VIENEN DIAS, DICE EL SEÑOR, EN QUE ESTABLECERÉ CON LA CASA DE ISRAEL Y LA CASA DE JUDA UN NUEVO PACTO"(Hebreos 8:8).



Diciendo "nuevo pacto" da a entender que existe un pacto anterior. "AL DECIR: NUEVO PACTO, HA DADO POR VIEJO AL PRIMERO; Y LO QUE SE DA POR VIEJO Y SE ENVEJECE, ESTÁ PRÓXIMO A DESAPARECER." (Hebreos 8:13). El nuevo pacto sustituye al anterior.



Pablo a los Hebreos les dice que se procuró lugar para el segundo pacto porque el primero no era sin defecto. "PERO AHORA TANTO MEJOR MINISTERIO ES EL SUYO, CUANTO ES MEDIADOR DE UN MEJOR PACTO, ESTABLECIDO SOBRE MEJORES PROMESAS.

PORQUE SI AQUEL PRIMERO HUBIERA SIDO SIN DEFECTO, CIERTAMENTE NO SE HUBIERA PROCURADO LUGAR PARA EL SEGUNDO." (Hebreos 8:6-7). Aquí se menciona a Jesús como el mediador de un mejor pacto. Se menciona al nuevo pacto como el mejor, establecido sobre mejores promesas. Se dice: "POR TANTO, JESÚS ES HECHO FIADOR DE UN MEJOR PACTO." Hebreos 7:22). Otra vez aquí se menciona al nuevo pacto como el mejor.



"AHORA BIEN, AUN EL PRIMER PACTO TENÍA ORDENANZAS DE CULTO Y UN SANTUARIO TERRENAL" (Hebreos 9:1). Había un santuario terrenal, el cual menciona la Biblia como el tabernáculo, el cual fue erigido por Moisés en el desierto, el cual estaba dividido en el lugar Santísimo y el lugar Santo, los cuales tenían sus correspondientes muebles. En el Lugar Santo, entraban los sacerdotes para cumplir los oficios del culto, mientra que en el Lugar Santísimo solo el Sumo sacerdote entraba una vez al año para ofrecer sangre por los pecados del pueblo (Hebreos 9:6-7).



El antiguo pacto tenía un santuario terrenal, una ley, ordenanzas de culto y también sacerdotes para cumplir con las ordenanzas de culto. Los sacerdotes eran los descendientes de Levi, los cuales se encargaban de presentar ofrendas y sacrificios que no podían quitar los pecados. Tales ordenanzas dice San Pablo que estaban impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas (por lo que se ve, a Dios le gustan las reformas Hebreos 9:10).



¿QUIEN SE ENCARGÓ DE REFORMAR LAS COSAS? Dios se encargó de reformar las cosas

"PORQUE LA LEY CONSTITUYE SUMOS SACERDOTES A DÉBILES HOMBRES; PERO LA PALABRA DEL JURAMENTO, POSTERIOR A LA LEY, AL HIJO, HECHO PERFECTO PARA SIEMPRE." (Hebreos 7:28). La ley de Moisés establecía que podían ocupar el sacerdocio los descendientes de Levi y el sumo sacerdote debía ser un descendiente de Aaron. Después de la ley Dios el Padre juró que se levantaría un sumo sacerdote según el orden de Melquisedec, el cual sería sacerdote para siempre, se refiere al Hijo de Dios, el cual no tiene principio de días ni fin de vida.

Con juramento Dios constituyó como sumo sacerdote a su Hijo Jesucristo, en sustitución de los que ejercían un sacerdocio temporal, limitado a la brevedad de su vida terrenal.



Los sacerdotes entraban al santuario terrenal a ofrecer sacrificios y a presentar ofrendas; de igual manera fue necesario que Jesucristo entrara al santuario celestial a presentar ofrendas y sacrificios: "PERO ESTANDO YA PRESENTE CRISTO, SUMO SACERDOTE DE LOS BIENES VENIDEROS, POR EL MAS AMPLIO Y MAS PERFECTO TABERNACULO, NO HECHO DE MANOS, ES DECIR, NO DE ESTA CREACIÓN, Y NO POR SANGRE DE MACHOS CABRIOS NI DE BECERROS, SINO POR SU PROPIA SANGRE, ENTRÓ UNA VEZ PARA SIEMPRE EN EL LUGAR SANTISIMO, HABIENDO OBTENIDO ETERNA REDENCIÓN." (Hebreos 9:11-12).

Los sacerdotes del antiguo pacto entraban al santuario terrenal a ofrecer sangre de animales. Cristo, el sumo sacerdote del nuevo pacto, entró al santuario celestial llevando su propia sangre: "DICIENDO PRIMERO: SACRIFICIO Y OFRENDA Y HOLOCAUSTOS Y EXPIACIONES POR EL PECADO NO QUISISTE, NI TE AGRADARON (LAS CUALES COSAS SE OFRECEN SEGÚN LA LEY). Y DICIENDO LUEGO: HE AQUI QUE VENGO OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD; QUITA LO PRIMERO PARA ESTABLECER ESTO ÚLTIMO.. EN ESA VOLUNTAD SOMOS SANTIFICADOS MEDIANTE LA OFRENDA DEL CUERPO DE JESUCRISTO HECHA UNA VEZ PARA SIEMPRE." (Hebreos 10:8-10).



Jesucristo es el Sumo sacerdote constituido con juramento el cual entró por su propia sangre al lugar Santísimo y con un sólo sacrificio, el suyo propio, obtuvo eterna redención para nosotros.

Al tener ya un Sumo Sacerdote para siempre, que ofreció un solo sacrificio de una vez y para siempre, ya no es necesario que cada año un sacerdote terrenal siga ofreciendo sacrificios de animales por los pecados del pueblo, por consiguiente ya no es necesario el sacerdocio anterior. El sacerdocio de Cristo deroga al sacerdocio anterior; deroga el pacto anterior y deroga a la ley, pues la ley existía por razón del sacerdocio levítico, al no existir ya sacerdocio levítico, la ley queda derogada: "PORQUE CAMBIADO EL SACERDOCIO, NECESARIO ES QUE HAYA TAMBIÉN CAMBIO DE LEY." (Hebreos 7:12).

"QUEDA, PUES, ABROGADO EL MANDAMIENTO ANTERIOR A CAUSA DE SU DEBILIDAD E INEFICACIA (PUES NADA PERFECCIONÓ LA LEY), Y DE LA INTRODUCCIÓN DE UNA MEJOR ESPERANZA, POR LA CUAL NOS ACERCAMOS A DIOS."(Hebreos 7:18-19). ¡Más claro ni el agua! Este texto nos dice que el mandamiento anterior (la ley), queda abrogada por su debilidad e ineficacia y por que ya hay una mejor esperanza por la cual nos acercamos a Dios. Nuestra mejor esperanza es Cristo. Leamos lo que dice Pablo a los Hebreos: "ASI QUE, HERMANOS, TENIENDO LIBERTAD PARA ENTRAR EN EL LUGAR SANTÍSIMO POR LA SANGRE DE JESUCRISTO, POR EL CAMINO NUEVO Y VIVO QUE EL NOS ABRIÓ A TRAVES DEL VELO, ESTO ES, DE SU CARNE, Y TENIENDO UN GRAN SACERDOTE SOBRE LA CASA DE DIOS, ACERQUEMONOS CON CORAZÓN SINCERO, EN PLENA CERTIDUMBRE DE FE, PURIFICADOS LOS CORAZONES DE MALA CONCIENCIA, LAVADOS LOS CUERPOS CON AGUA PURA." (Hebreos 10:19-22).

Por medio de su sacrificio y el derramamiento de su sangre Cristo nos abrió un camino nuevo y vivo y ahora tenemos libertad para entrar al lugar Santísimo. ¡Aleluya! Esta es nuestra mejor esperanza. Tenemos un mejor sacerdote que nos abrió el paso hasta la presencia de Dios, algo que la ley nunca pudo ni puede ni podrá hacer.

"ENTONCES, ¿PARA QUE SIRVE LA LEY? FUE AÑADIDA A CAUSA DE LAS TRANSGRESIONES, HASTA QUE VINIESE LA SIMIENTE A QUIEN FUE HECHA LA PROMESA; Y FUE ORDENADA POR MEDIO DE ANGELES EN MANO DE UN MEDIADOR." (Gálatas 319). ¿PARA QUE SIRVE LA LEY? FUE AÑADIDA A CAUSA DE LAS TRANSGRESIONES HASTA QUE VINIESE LA SIMIENTE A QUIEN FUE HECHA LA PROMESA.

"...YA QUE POR LAS OBRAS DE LA LEY NINGÚN SER HUMANO SERÁ JUSTIFICADO DELANTE DE ÉL; PORQUE POR MEDIO DE LAS LEY ES EL CONOCIMIENTO DEL PECADO."(Romanos 3:20). POR MEDIO DE LA LEY ES EL CONOCIMIENTO DEL PECADO.

"¿QUE DIREMOS, PUES? ¿LA LEY ES PECADO? EN NINGUNA MANERA. PERO YO NO CONOCI EL PECADO SINO POR LA LEY; PORQUE TAMPOCO CONOCIERA LA CODICIA, SI LA LEY NO DIJERA: NO CODICIARÁS." (Romanos 7:7). YO NO CONOCÍ EL PECADO SINO POR LA LEY.



"MAS LA ESCRITURA LO ENCERRÓ TODO BAJO PECADO, PARA QUE LA PROMESA QUE ES POR LA FE EN JESUCRISTO FUESE DADA A LOS CREYENTES.

PERO ANTES QUE VINIESE LA FE, ESTABAMOS CONFINADOS BAJO LA LEY, ENCERRADOS PARA AQUELLA QUE IBA A SER REVELADA." (Gálatas 3:22-23).



"DE MANERA QUE LA LEY HA SIDO NUESTRO AYO, PARA LLEVARNOS A CRISTO, A FIN DE QUE FUESEMOS JUSTIFICADOS POR LA FE." (Gálatas 3:24). LA LEY HA SIDO MUESTRO AYO PARA LLEVARNOS A CRISTO, A FIN DE QUE FUÉSEMOS JUSTIFICADOS POR LA FE.



"PERO VENIDA LA FE, YA NO ESTAMOS BAJO AYO," (Gálatas 3:25).



"PORQUE EL FIN DE LA LEY ES CRISTO, PARA JUSTICIA A TODO AQUEL QUE CREE." (Romanos 10:4).



¿A qué conclusión nos llevan estos versículos? Lo que los versículos anteriores nos dicen es mas o menos lo siguiente: Dios le hizo una promesa a Abraham,la cual dice que en su simiente serán benditas todas las familias de la tierra. Pero antes de que llegara la simiente a quien se le hizo la promesa se añadió la ley a causa de las transgresiones. Por medio de la ley es el conocimiento del pecado; sabemos que algo es pecado porque lo dice la ley; el apóstol Pablo dice: "...TAMPOCO CONOCIERA LA CODICIA, SI LA LEY NO DIJERA: NO CODICIARÁS." (Romanos 7:7). La ley lo encierra todo bajo pecado y en ella estamos encerrados hasta que llega la fe, pero venida la fe ya no estamos encerrados bajo la ley pues el propósito de la ley como nuestro ayo, es llevarnos a Cristo, por eso el apóstol Pablo dice que EL FIN DE LA LEY ES CRISTO. Cuando estamos en Cristo, la ley terminó su gestión. La labor de la ley es llevarnos a Cristo a fin de que seamos justificados por la fe. Cuando estamos en Cristo el mediador del Nuevo Pacto, somos liberados de la ley, porque Cristo murió para librarnos de la maldición de la ley.

Mientras no estamos en Cristo la ley se encarga de acusarnos y condenarnos pero no puede ayudarnos a dejar de pecar.

La ley nos dice lo que hacemos mal, nos acusa, nos condena, pero no nos ayuda a hacer lo bueno. La ley nos declara convictos y nos condena de tal manera que al no ver otra salida vamos hacia Jesucristo buscando la justificación que por la fe en él recibimos gratuitamente. ¡Aleluya!



"¿ LUEGO LA LEY ES CONTRARIA A LAS PROMESAS DE DIOS? EN NINGUNA MANERA; PORQUE SI LA LEY DADA PUDIERA VIVIFICAR, LA JUSTICIA FUERA VERDADERAMENTE POR LA LEY." (Gálatas 3:21).

La ley no puede dar vida (no olvidemos que al referirnos a la ley, estamos refiriéndonos al igual que el apóstol Pablo, a la ley de Moisés), pues si pudiera vivificar. el hombre sería justo por ella, antes por el contrario, el apóstol Pablo dice que la ley mata. "Y HALLÉ QUE EL MISMO MANDAMIENTO QUE ERA PARA VIDA, A MI RESULTÓ PARA MUERTE; PORQUE EL PECADO, TOMANDO OCASION POR EL MANDAMIENTO, ME ENGAÑÓ Y POR EL ME MATÓ." (Romanos 7:10-11).



"EL CUAL ASIMISMO NOS HIZO MINISTROS COMPETENTES DE UN NUEVO PACTO, NO DE LA LETRA, SINO DEL ESPÍRITU; PORQUE LA LETRA MATA MAS EL ESPIRITU VIVIFICA.

Y SI EL MINISTERIO DE MUERTE GRABADO CON LETRAS EN PIEDRAS FUE CON GLORIA, TANTO QUE LOS HIJOS DE ISRAEL NO PUDIERON FIJAR LA VISTA EN EL ROSTRO DE MOISÉS A CAUSA DE LA GLORIA DE SU ROSTRO, LA CUAL HABIA DE PERECER,

COMO NO SERÁ MAS BIEN CON GLORIA EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU?

PORQUE SI EL MINISTERIO DE CONDENACIÓN FUE CON GLORIA, MUCHO MAS ABUNDARÁ EN GLORIA EL MINISTERIO DE JUSTIFICACIÓN." (2 Corintios 3:6-9). Aquí San Pablo menciona el antiguo pacto escrito en tablas de piedra y se refiere a el como "ministerio de muerte", y aunque fue con gloria no deja de ser un ministerio de condenación además afirma que "la letra mata", mientras que "el Espíritu vivifica".

La ley ejercía un ministerio de condenación y al llevar a la muerte al transgresor, se convertía en un ministerio de muerte. Jesús mismo se enfrentó a los ancianos escribas y fariseos que ejercían el ministerio de condenación y de muerte cuando querían apedrear a la mujer adúltera. Nuestro Señor Jesucristo, pereció bajo el ejercicio de ese ministerio de condenación y de muerte, acusado de blasfemía.

Pablo, ejerciendo el ministerio de condenación y de muerte, encarceló a muchos cristianos y a otros mató, además de que ante sus ojos fue apedreado Esteban. El mismo apóstol Pablo junto con otros cristianos fueron perseguidos por quienes defendían el ministerio de condenación y muerte. Gracias a Dios que ya no estamos sujetos a ese ministerio de condenación y muerte. San Pablo les dice a los Romanos:

"ASI TAMBIEN VOSOTROS, HERMANOS MIOS, HABEIS MUERTO A LA LEY MEDIANTE EL CUERPO DE CRISTO, PARA QUE SEAIS DE OTRO, DEL QUE RESUCITÓ DE LOS MUERTOS, A FIN DE QUE LLEVEMOS FRUTO PARA DIOS.

PORQUE MIENTRAS ESTÁBAMOS EN LA CARNE, LAS PASIONES PECAMINOSAS QUE ERAN POR LA LEY OBRABAN EN NUESTROS MIEMBROS LLEVANDO FRUTO PARA MUERTE.

PERO AHORA ESTAMOS LIBRES DE LA LEY, POR HABER MUERTO PARA AQUELLA EN QUE ESTÁBAMOS SUJETOS, DE MODO QUE SIRVAMOS BAJO EL REGIMEN NUEVO DEL ESPÍRITU Y NO BAJO EL REGIMEN VIEJO DE LA LETRA." (Romanos 7:4-6). Aquí el apóstol le llama a la ley: régimen viejo de la letra; sin duda que se refiere a la ley de Moisés.



¿Qué es lo nuevo y lo mejor?. Lo nuevo y lo mejor es el nuevo pacto, el ministerio del Espíritu, el ministerio de justificación, el régimen nuevo del Espíritu.



¿Qué es lo queda atrás? Atrás queda: El antiguo pacto, la letra que mata, el ministerio de muerte, el ministerio de condenación, el régimen viejo de la letra.



En Gálatas 2:15-16 San Pablo hace una importante declaración que incluye el ministerio de muerte y el ministerio de vida: "NOSOTROS JUDIOS DE NACIMIENTO, Y NO PECADORES DE ENTRE LOS GENTILES, SABIENDO QUE EL HOMBRE NO ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS DE LA LEY, SINO POR LA FE DE JESUCRISTO, NOSOTROS TAMBIEN HEMOS CREIDO EN JESUCRISTO PARA SER JUSTIFICADOS POR LA FE DE CRISTO Y NO POR LAS OBRAS DE LA LEY, POR CUANTO POR LAS OBRAS DE LA LEY NADIE SERÁ JUSTIFICADO." En ese: "El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo", encontramos la razón por la que San Pablo le dice a los Hebreos que el Nuevo Pacto es mejor que el anterior, pues por medio del antiguo el hombre no puede alcanzar la justificación, mientras que en el Nuevo Pacto, Dios nos garantiza la justificación por la fe en Cristo.

A los Gálatas, a quienes unos judaizantes, trataban de apartarlos de la justificación por la fe en Jesucristo, y regresarlos nuevamente a buscar la justificación por las obras de la ley, Pablo les dice: "PORQUE TODOS LOS QUE DEPENDEN DE LAS OBRAS DE LA LEY ESTAN BAJO MALDICIÓN, PUES ESCRITO ESTÁ: MALDITO TODO AQUELQUE NO PERMANECIERE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY, PARA HACERLAS. Y QUE POR LA LEY NINGUNO SE JUSTIFICA PARA CON DIOS, ES EVIDENTE, PORQUE: EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ; Y LA LEY NO ES DE FE, SINO QUE DICE: EL QUE HICIERE ESTAS COSAS VIVIRÁ POR ELLAS." (Gálatas 3:10-12).

Pablo muestra gran interés porque los gálatas no se dejen engañar y usa el siguiente argumento para que no regresen a las prácticas del "ministerio de muerte": "DE CRISTO OS DESLIGASTEIS, LOS QUE POR LA LEY OS JUSTIFICAÍS; DE LA GRACIA HABEIS CAIDO." (Gálatas 5:4).

Una frase contundente dirigida a los Gálatas dice: "NO DESECHO LA GRACIA DE DIOS; PUES SI POR LA LEY FUESE LA JUSTICIA, ENTONCES POR DEMÁS MURIÓ CRISTO." (Gálatas 2:21). No hay nada mas razonable. Si Dios hubiera querido que el hombre fuera justificado por medio de cumplir la ley de Moisés ¿para qué habría enviado a su Hijo amado a morir por los pecadores? No habría tenido sentido.

Si el hombre pudiera justificarse por cumplir la ley de Moisés, entonces, la muerte de Cristo habría sido inútil. Si Cristo murió para salvar al hombre, entonces, la ley de Moisés ya resulta inútil. Por eso Pablo dice: EL FIN DE LA LEY ES CRISTO. Alguien sigue diciendo igual que los judíos que el hombre es salvo por creer en Cristo y guardar la ley de Moisés. La Biblia solo menciona dos pactos: Uno de la ley y uno de la gracia; no habla de un tercer pacto que incluya ley y gracia. Somos salvos sólo por gracia. Si nos pudiéramos salvar por cumplir la ley de Moisés, ya no haría falta la gracia. Pero como la ley no puede salvar, entonces, la salvación es exclusivamente por gracia. Toda mezcla de la gracia con la ley resulta contraproducente. Si mezclamos algunas ordenanzas de la ley con la gracia, estamos bajo maldición, pues dice que MALDITO EL HOMBRE QUE NO PERMANECIERE EN TODOS LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY PARA HACERLOS. Para Salvarnos el Nuevo Pacto solo demanda fe.



MINISTERIO DE JUSTIFICACION 2 Co 3:6-9.



" 2 NUESTRAS CARTAS SOIS VOSOTROS. ESCRITAS EN NUESTROS CORAZONES, CONOCIDAS Y LEIDAS POR TODOS LOS HOMBRES;

3 SIENDO MANIFIESTO QUE SOIS CARTA DE CRISTO EXPEDIDA POR NOSOTROS, ESCRITA NO CON TINTA, SINO CON EL ESPÍRITU DEL DIOS VIVO; NO EN TABLAS DE PIEDRA, SINO EN TABLAS DE CARNE DEL CORAZÓN.

4 Y TAL CONFIANZA TENEMOS MEDIANTE CRISTO PARA CON DIOS;

5 NO QUE SEAMOS COMPETENTES POR NOSOTROS MISMOS PARA PENSAR ALGO COMO DE NOSOTROS MISMOS, SINO QUE NUESTRA COMPETENCIA PROVIENE DE DIOS,

6 EL CUAL ASIMISMO NOS HIZO MINISTROS COMPETENTES DE UN NUEVO PACTO, NO DE LA LETRA, SINO DEL ESPÍRITU; PORQUE LA LETRA MATA, MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA.

7 Y SI EL MINISTERIO DE MUERTE GRABADO CON LETRAS EN PIEDRAS FUE CON GLORIA, TANTO QUE LOS HIJOS DE ISRAEL NO PUDIERON FIJAR LA VISTA EN EL ROSTRO DE MOISES A CAUSA DE LA GLORIA DE SU ROSTRO, LA CUAL HABÍA DE PERECER,

8 ¿COMO NO SERÁ MAS BIEN CON GLORIA EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU?

9 PORQUE SI EL MINISTERIO DE CONDENACIÓN FUE CON GLORIA, MUCHO MAS ABUNDARÁ EN GLORIA EL MINISTERIO DE JUSTIFICACIÓN." (2 Corintios 3:2´9).



En el párrafo anterior, ya citado antes, Pablo dice: "Dios...nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto...del Espíritu..." A este ministerio le llama el ministerio del Espíritu, también, el ministerio de justificación. Dicho ministerio del Espíritu convierte a los hombres en "cartas de Cristo" escritas "en tablas de carne del corazón". Ministerio del Espíritu, porque es el Espíritu quien convence a los hombres de la necesidad de ser justificados, y ministerio de justificación, porque se centra en el mensaje de justificación gratuita por medio de la fe en Cristo. Leamos un parrado de la carta a los Romanos:



"19 PERO SABEMOS QUE TODO LO QUE LA LEY DICE, LO DICE A LOS QUE ESTAN BAJO LA LEY, PARA QUE TODA BOCA SE CIERRE Y TODO EL MUNDO QUEDE BAJO EL JUICIO DE DIOS;

"20 YA QUE POR LAS OBRAS DE LA LEY NINGÚN SER HUMANO SERÁ JUSTIFICADO DELANTE DE ÉL; PORQUE POR MEDIO DE LA LEY ES EL CONOCIMIENTO DEL PECADO.

"21 PERO AHORA, APARTE DE LA LEY, SE HA MANIFESTADO LA JUSTICIA DE DIOS, TESTIFICADA POR LA LEY Y POR LOS PROFETAS;

"22 LA JUSTICIA DE DE DIOS POR MEDIO DE LA FE EN JESUCRISTO, PARA TODOS LOS QUE CREEN EN ÉL, PORQUE NO HAY DIFERENCIA,

"23 POR CUANTO TODOS PECARON, Y ESTAN DESTITUIDOS DE LA GLORIA DE DIOS,

"24 SIENDO JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA, MEDIANTE LA REDENCIÓN QUE ES EN CRISTO JESÚS,

"25 A QUIEN DIOS PUSO COMO PROPICIACIÓN POR MEDIO DE LA FE EN SU SANGRE, PARA MANIFESTAR SU JUSTICIA, A CAUSA DE HABER PASADO POR ALTO, EN SU PACIENCIA, LOS PECADOS PASADOS,

"26 CON LA MIRA DE MANIFESTAR EN ESTE TIEMPO SU JUSTICIA, A FIN DE QUE EL SEA EL JUSTO, Y EL QUE JUSTIFICA AL QUE ES DE LA FE DE JESÚS.

"27 ¿DÓNDE, PUES, ESTA LA JACTANCIA? QUEDA EXCLUIDA. ¿POR CUAL LEY? ¿POR LA DE LAS OBRAS? NO, SINO POR LA LEY DE LA FE.

" 28 CONCLUIMOS, PUES, QUE EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR FE SIN LAS OBRAS DE LA LEY.

"29 ¿ES DIOS SOLAMENTE DIOS DE LOS JUDIOS? ¿NO ES TAMBIEN DIOS DE LOS GENTILES? CIERTAMENTE, TAMBIEN DE LOS GENTILES.

"30 PORQUE DIOS ES UNO, Y EL JUSTIFICARÁ POR LA FE A LOS DE LA CIRCUNCISIÓN, Y POR MEDIO DE LA FE A LOS DE LA INCIRCUNCISIÓN.

"31 ¿LUEGO POR LA FE INVALIDAMOS LA LEY? EN NINGUNA MANERA, SINO QUE CONFIRMAMOS LA LEY." (Romanos 3:19-31).



En el párrafo anterior encontramos versículos que nos hablan de la justificación por la fe sin las obras de la ley:

"Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él.

"La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él."

"Justificados gratuitamente por su gracia"

"El...Justifica al que es de la fe de Jesús"

"El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley."

"Dios es uno, y el justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión."

Todos estos textos nos dicen que es Dios quien justifica gratuitamente al hombre que deposita su fe en Jesucristo, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Dios es justo y lo que justifica al hombre no es su propia justicia, sino la justicia de Dios. La justicia de Dios es la que hace justo al hombre, no la justicia humana. Tanto judíos como gentiles son justificados por la fe en Jesucristo. Lo que nos hace justos delante de Dios es la justicia que él mismo nos da, no la que nosotros podríamos obtener por nuestros propios méritos; y aunque lo intentáramos, no podríamos conseguirlo, pues nadie puede cumplir la ley.



San Pablo quiere dejar bien claro este asunto de la justificación por medio de la fe, por tanto, sigue argumentando sobre este asunto en el capítulo 4 de la carta a los romanos, en el cual pone como ejemplo a Abraham, el cual, dice él, fue justificado por la fe sin las obras de la ley. "PORQUE SI ABRAHAM FUE JUSTIFICADO POR LAS OBRAS, TIENE DE QUE GLORIARSE, PERO NO PARA CON DIOS." (Aquí tal parece que Pablo le estuviera contestando a Santiago que dice: "NO FUE JUSTIFICADO POR LAS OBRAS ABRAHAM, NUESTRO PADRE, CUANDO OFRECIO A SU HIJO ISAAC SOBRE EL ALTAR?).

Pablo menciona que la Escritura dice:"CREYÓ ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA." (Romanos 4:3). La fe de Abraham le fue contada por justicia, de igual manera que nuestra fe es contada por justicia. En los versículos 4 Y 5, Pablo dice: "PERO AL QUE OBRA NO SE LE CUENTA EL SALARIO COMO GRACIA, SINO COMO DEUDA; MAS AL QUE NO OBRA, SINO CREE EN AQUEL QUE JUSTIFICA AL IMPIO, SU FE LE ES CONTADA POR JUSTICIA." Para entender la justificación por fe es necesario entender que al que obra, el salario que se le paga no se le toma en cuenta como gracia sino como deuda. Con esto Pablo da a entender que si la justificación fuera por obras, eso convertiría a Dios en deudor. Si Dios pidiera que el pecador hiciera obras para obtener su justificación estaría en deuda con el pecador, pero como Dios no es deudor de nadie, por eso justifica gratuitamente al pecador para que sea éste quien esté en deuda con su Creador. "MAS EL QUE NO OBRA, SINO CREE EN AQUEL QUE JUSTIFICA AL IMPIO, SU FE LE ES CONTADA POR JUSTICIA." (Romanos 4:5). Y quien justifica al impío es Dios mediante la redención que es en Cristo Jesús. ¡Aleluya!

Pablo dice en el versículo 6 que David también habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras. Dios atribuye justicia sin obras. Lo dice David, lo dice Pablo, lo dice Dios, pues lo que escribió David, la Biblia dice que fue bajo la inspiración del Espíritu Santo. "BIENAVENTURADOS AQUELLOS CUYAS INIQUIDAES SON PERDONADAS, Y CUYOS PECADOS SON CUBIERTOS. BIENAVENTURADO EL VARON A QUIEN EL SEÑOR NO INCULPA DE PECADO." (Romanos 4:7-8).Desde luego que son felices aquellos a quienes el Señor les ha perdonado todos sus pecados. Tales bienaventurados somos nosotros que hemos sido justificados gratuitamente al depositar nuestra fe en Jesús, el Hijo de Dios, nuestro único y suficiente salvador.

El apóstol Pablo sigue argumentando desde el versículo 9 hasta el 12, que esta bienaventuranza es para los de la circuncisión y para los de la incircuncisión que siguen las pisadas de la fe de Abraham al cual le fue contada la fe por justicia antes de ser circuncidado. En el versículo 11, Pablo dice que Abraham recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aun incircunciso. Por la fe Abraham fue declarado justo antes de ser circuncidado. Por la fe los creyentes son declarados justos sin la circuncisión. La promesa, sigue diciendo Pablo, de que Abraham y su descendencia serían herederos del mundo no le fue dada por la ley sino por la justicia de la fe. "PORQUE SI LOS QUE SON DE LA LEY SON LOS HEREDEROS, VANA RESULTA LA FE, Y ANULADA LA PROMESA." (Romanos 4:14). Dios le dijo a Abraham: "Y SERÁN BENDITAS EN TI TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA." (Génesis 12:3). "Y TODAS LAS GENTES DE LA TIERRA SERÁN BENDITAS EN TU SIMIENTE." (Génesis 26:4b). La promesa que Dios le hizo a Abraham de que el y su simiente serían herederos de la tierra, fue hecha antes de ser circuncidado y antes de que al pueblo de Israel le hubiera sido dada la ley, por lo tanto no pueden ser herederos los de la ley, sino los de la promesa (Esto lo vuelve a enfatizar el apóstol en la carta a los Gálatas), pues si los que son de la ley son los herederos entonces la fe resulta inútil y la promesa queda anulada. y si son los de la fe quienes son los herederos, entonces la que es inútil es la ley. La fe anula la ley, y en donde no hay ley, no hay transgresión.

Así dice Pablo: "PUES LA LEY PRODUCE IRA; PERO DONDE NO HAY LEY, TAMPOCO HAY TRANSGRESIÓN." (Romanos 4:15).Por eso nadie puede ser justificado por la ley, porque la ley produce ira, jamás podremos ser justificados por la ley, pues la violación de uno solo de su preceptos nos convierte en transgresores de toda, y quedamos bajo la ira de Dios. Por eso el aposto Pablo dice que el ministerio de la letra, es decir, de la ley, es un ministerio de condenación; no hay esperanza para nadie bajo el pacto antiguo porque nadie puede cumplir la ley; de ahí que el apóstol Pablo le diga los colosenses "...DIOS QUISO DAR A CONOCER LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE ESTE MISTERIO ENTRE LOS GENTILES; QUE ES CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA," (Colosenses 1:27). La única esperanza de recibir la promesa es por medio de la fe en Cristo. Todo el que quiera justificarse por las obras de la ley jamás heredará la promesa. ya que la promesa fue dada a Abraham por la justicia de la fe. Por lo tanto, los herederos de la promesa son aquellos que son justificados por la fe.

"POR TANTO, ES POR FE, PARA QUE SEA POR GRACIA, A FIN DE QUE LA PROMESA SEA FIRME A TODA SU DESCENDENCIA; NO SOLAMENTE PARA LA QUE ES DE LA LEY, SINO TAMBIEN PARA LA QUE ES DE LA FE DE ABRAHAM, EL CUAL ES PADRE DE TODOS NOSOTROS (COMO ESTA ESCRITO: TE HE PUESTO POR PADRE DE MUCHAS GENTES) DELANTE DE DIOS A QUIEN CREYÓ, EL CUAL DA VIDA A LOS MUERTOS, Y LLAMA LAS COSAS QUE NO SON COMO SI FUESEN." (Romanos 4:16-17). Aquí vemos que Abraham tiene una descendencia que incluye a los de la ley y también a los que sólo tienen fe, o sea los que ponen su fe en Cristo pero que no son del pueblo de Israel; ambos pueblos serán justificados por la fe, para que la promesa sea por gracia.

Pablo escribe que Abraham estaba plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. Creyó en la promesa de Dios de que él habría de ser padre de muchas gentes a pesar de su grande edad y de la esterilidad de Sara. Su fe en la promesa de Dios le fue contada por justicia. Pablo termina el capítulo 4 de Romanos, diciendo: "Y NO SOLAMENTE CON RESPECTO A ÉL SE ESCRIBIO QUE LE FUE CONTADA, SINO TAMBIEN CON RESPECTO A NOSOTROS A QUIENES HA DE SER CONTADA, ESTO ES, A LOS QUE CREEMOS EN EL QUE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS A JESÚS, SEÑOR NUESTRO, EL CUAL FUE ENTREGADO POR NUESTRAS TRANSGRESIONES, Y RESUCITADO PARA NUESTRA JUSTIFICACIÓN." (Romanos 4:23-25). Al igual que a Abraham, según lo dicho por Pablo, a nosotros la fe también nos será contada por justicia.



En la carta a los Gálatas, el apóstol Pablo dice que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia y que los que son de fe, estos son los hijos de Abraham y que Dios le dijo a Abraham "en ti serán benditas todas las naciones", ya que por la fe, Dios había de justificar a los gentiles y es por la fe que los gentiles son bendecidos junto con el creyente Abraham.

Dice además Pablo los gálatas que los que dependen de la ley están bajo de maldición ya que la escritura dice: "MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECIERE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY PARA HACERLAS." (Gálatas 3:10b). Agrega Pablo que la ley no es de fe, sino que dice: "EL QUE HICIERE ESTAS COSAS VIVIRÁ POR ELLAS" Pero que Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición al ser colgado en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

En Gálatas 3:15-18), argumenta el apóstol que si la herencia es por la ley, entonces ya no es por la promesa, pero Dios le concedió la herencia a Abraham mediante la promesa y que la ley dada 430 años después no abroga la promesa que le fue hecha a Abraham y a Cristo, pues Cristo es la simiente de Abraham.

"ESTO, PUES, DIGO: EL PACTO PREVIAMENTE RATIFICADO POR DIOS PARA CON CRISTO, LA LEY QUE VINO CUATROCIENTOS TREINTA AÑOS DESPUES, NO LO ABROGA PARA INVALIDAR LA PROMESA." (Gálatas 3:17). O sea que, la promesa sigue vigente a pesar de la ley. La ley sólo fue un ínterin mientras llegaba aquel a quien fue hecha la promesa, esto es Cristo. "ENTONCES PARA QUE SIRVE LA LEY? FUE AÑADIDA A CAUSA DE LAS TRANSGRESIONES, HASTA QUE VINISESE LA SIMIENTE A QUIEN FUE HECHA LA PROMESA; " (Gálatas 3:19).La ley tuvo su razón de ser pero no anuló la promesa. ¡Gloria a Dios!, por eso San Pablo alega que para que seguir aferrado a la ley cuando ya vino la simiente y que creyendo en esa simiente obtenemos la justificación que nadie puede obtener por la ley....

Por lo tanto las promesas de Dios no se obtienen por poner en práctica las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo; y esto aplica para judíos y gentiles, circuncidados e incircuncisos por igual.



San Pablo les dice a los Gálatas que hay algunos que quieren pervertir el evangelio de Cristo. (Gá.1:7).

Pablo se menciona a si mismo como un perseguidor de la iglesia y que él era mucho más celoso de las tradiciones de sus padres, pero Dios le reveló a él a su Hijo para predicarlo entre los gentiles (Ga. 1:13-16).

Cuando Pablo fue a Jerusalén acompañado de Bernabé y Tito, les presentó a los líderes de la iglesia en Jerusalén el evangelio que predicaba entre los gentiles; y en esa ocasión nadie dijo nada acerca de circuncidar a Tito, el cual era griego (Ga.2:1-3).

Menciona en esta carta a falsos hermanos que se metían secretamente para espiar la libertad que los primeros cristianos tenían en Cristo, para ponerlos en servidumbre. Había algunos que querían que los cristianos se esclavizaran bajo la ley de Moisés. A los cuales dice Pablo que ni aun por una hora se sujetaron a fin de que la verdad del evangelio permaneciese. (Ga. 2:4-5).

Pablo enfrenta a Pedro en Antioquia. El mismo Pedro que negó a Jesús después de haber asegurado que no lo haría, nuevamente da muestras de inseguridad en Antioquia ¿Inseguridad, o ignorancia?

Pablo relata que Pedro cuando apenas había llegado a Antioquia comía con los gentiles, pero cuando llegaron a esa ciudad algunos que eran del grupo de Jacobo se retraía y se apartaba teniendo miedo de los que eran de la circuncisión. Al mirar esta actitud de Pedro otros judíos y aun Bernabé fueron llevados de la simulación de ellos (Ga. 2:11-13).



Entendemos con esto que ser cristiano no significa volverse al judaísmo. Pablo mismo lo dice en las siguientes palabras: "PORQUE SI LAS COSAS QUE DESTRUI, LAS MISMAS VUELVO A EDIFICAR, TRANGRESOR ME HAGO. PORQUE YO POR LA LEY SOY MUERTO PARA LA LEY, A FIN DE VIVIR PARA DIOS." (Gálatas 2:18-19).

Este mismo pensamiento lo comparte el apóstol con los Romanos: "ASI TAMBIEN VOSOTROS, HERMANOS MIOS, HABEIS MUERTO A LA LEY MEDIANTE EL CUERPO DE CRISTO, PARA QUE SEAIS DE OTRO, DEL QUE RESUCITÓ DE LOS MUERTOS, A FIN DE QUE LLEVEMOS FRUTO PARA DIOS." (Romanos 7:4). Hemos muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seamos de Cristo, a fin de llevar fruto para Dios.

Lo que en Gálatas 2:18-19, dice el apóstol es que si ya la ley ha sido abrogada, al volverla a poner en practica se vuelve uno transgresor. En Romanos 7:4, Pablo dice que estamos muertos para la ley, y ninguna ley tiene ya efecto sobre los muertos. Estamos muertos para la ley, ahora somos de Cristo. Leamos lo que Pablo dice de su vida en Cristo: "CON CRISTO ESTOY JUNTAMENTE CRUCIFICADO, Y YA NO VIVO YO, MAS VIVE CRISTO EN MI; Y LO QUE AHORA VIVO EN LA CARNE, LO VIVO EN LA FE DEL HIJO DE DIOS, EL CUAL ME AMÓ Y SE ENTREGÓ A SI MISMO POR MI." (Gálatas 2:20). Al igual que el apóstol, nosotros también estamos muertos juntamente con cristo, y al estar muertos, estamos fuera del alcance de la ley. Ahora vivimos para Cristo. Debemos adherirnos a lo que Pablo dice en el versículo 21 de Gálatas 2: "NO DESECHO LA GRACIA DE DIOS; PUES SI POR LA LEY FUESE LA JUSTICIA, ENTONCES POR DEMÁS MURIO CRISTO." Querer justificarse por las obras de la ley, haría vana la muerte de Cristo. Con esta declaración, Dios deja cerrada toda posibilidad de que el hombre intente justificarse por méritos propios. Y, en realidad no hay nada más insensato que querer justificarse por méritos propios cuando Dios te ofrece gratuitamente la justificación. No necesitamos hacer obras para ser declarados justos, nos basta con la fe. Al creer, ya eres declarado justo.



Al inicio del capitulo 5 de Romanos, Pablo dice: JUSTIFICADOS, PUES, POR LA FE, TENEMOS PAZ PARA CON DIOS POR MEDIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO; POR QUIEN TENEMOS ENTRADA POR LA FE A ESTA GRACIA EN LA CUAL ESTAMOS FIRMES, Y NOS GLORIAMOS EN LA ESPERANZA DE LA GLORIA DE

DIOS." (Romanos 5:1-2). Justificados, por medio de la fe, tenemos paz para con Dios. El pecado establece una barrera entre Dios y el pecador. Cuando hemos sido justificados, la barrera se derriba y ya tenemos paz para con Dios. Tenemos entrada a esta gracia por medio de nuestro Señor Jesucristo, el mediador del nuevo pacto y nuestra esperanza, es ser investidos con la gloria de Dios. El pecado nos destituye de la gloria:"POR CUANTO TODOS PECARON, Y ESTAN DESTITUIDOS DE LA GLORIA DE DIOS," (Romanos 5:23)., la justificación que Dios nos restaura su gloria en nosotros: "Y A LOS QUE PREDESTINÓ, A ESTOS TAMBIEN LLAMÓ; Y A LOS QUE LLAMÓ, A ESTOS TAMBIÉN JUSTIFICÓ; Y A LOS QUE JUSTIFICÓ, A ESTOS TAMBIÉN GLORIFICÓ." (Romanos 8:30).

"POR TANTO, NOSOTROS TODOS, MIRANDO A CARA DESCUBIERTA COMO EN UN ESPEJO LA GLORIA DEL SEÑOR, SOMOS TRANSFORMADOS DE GLORIA EN GLORIA EN LA MISMA IMÁGEN COMO POR EL ESPÍRITU DEL SEÑOR."

(2 Corintios 3:18).



En tiempo de San Pablo, en la iglesia de Galacia, había algunos que querían estar bajo la ley; a ellos les habla por medio de una alegoría. Les dice que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y el otro de la libre. El de la esclava nació según la carne, y el de la libre nació según la promesa; la esclava es Agar y la libre es Sara. Pablo dice que las dos mujeres representan los dos pactos; el primer pacto simbolizado por Agar es el pacto del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud, y --dice Pablo-- corresponde a la Jerusalén actual, la cual, junto con sus hijos está en esclavitud. Pablo menciona a la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, dice él, y es libre. No hace falta romperse tanto la cabeza para entender que la Jerusalén de arriba, es la Jerusalén celestial a la cual tendrán derecho de entrar aquellos que han puesto su confianza en Jesucristo como su salvador. Mientras que la Jerusalén "actual" es la Jerusalén terrenal, las cual junto con sus hijos está en esclavitud, bajo la ley. Pablo dice que al igual que Isaac, nosotros somos hijos de la promesa, y que al igual que entonces, el que fue nacido de la carne perseguía al que había nacido del Espíritu, así también ahora. Pablo cita la Escritura que dice:"ECHA FUERA A LA ESCLAVA Y A SU HIJO, PORQUE NO HEREDARÁ EL HIJO DE LA ESCLAVA CON EL HIJO DE LA LIBRE." (Gá.4:30). La herencia, dice Pablo no será para el hijo de la esclava, sino para el hijo de la libre. No recibirán la herencia los que tratan de justificarse por la ley de moisés sino los que al igual que Isaac han nacido del Espíritu. Es lo mismo que Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:3). Pablo termina diciendo: "De manera hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre." Pablo no se consideraba ya hijo de la Jerusalén terrenal, sino de la celestial, y como tal, libre, y heredero de la promesa." (Gá.4:31).

En el capítulo 5, Pablo exhorta a los Gálatas a que se mantengan firmes en la libertad con la que Cristo nos hizo libres y que no se sujeten otra vez al yugo de la esclavitud de la ley. A quienes se justificaban por la ley, les dice: "DE CRISTO OS DESLIGASTEIS, LOS QUE POR LA LEY OS JUSTIFICAIS; DE LA GRACIA HABEIS CAIDO." (Gá. 5:4). Les dice también que quien guarda un precepto de la ley, debe guardarla toda (ver.3). Les hace ver que han sido llamados para ser libres y que la ley en una sola palabra se cumple: "PORQUE VOSOTROS, HERMANOS, A LIBERTAD FUISTEIS LLAMADOS; SOLAMENTE QUE NO USEIS LA LIBERTAD COMO OCASIÓN PARA LA CARNE, SINO SERVIOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS. PORQUE TODA LA LEY EN ESTA SOLA PALABRA SE CUMPLE: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO." (Gá. 5:13-14). Aquí San Pablo reduce la ley a un solo mandamiento: el amor al prójimo



"SI VIVIMOS POR EL ESPÍRITU, ANDEMOS TAMBIEN POR EL ESPÍRITU."

(Gá. 5:25).



EL NUEVO PACTO SELLADO CON LA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ES EL MEJOR PACTO DEL CUAL NOS HABLA PABLO EN LA CARTA A LOS HEBREOS. PABLO MENCIONA ESTE PACTO COMO

PACTO DEL ESPÍRITU,

MINISTERIO DEL ESPÍRITU Y

REGIMEN NUEVO DEL ESPÍRITU.

EN ESTE NUEVO PACTO, LOS CREYENTES SOMOS JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR LA GRACIA DE DIOS Y SOMOS VIVIFICADOS POR EL ESPÍRITU SANTO. YA NO DEBEMOS SOMETERNOS BAJO EL ANTIGUO REGIMEN DE LA LETRA, PORQUE "LA LETRA MATA, MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA." NUESTRO ANDAR DEBE SER EN EL ESPÍRITU, CONFORME A LO QUE DICE EL APOSTOL DE LOS GENTILES:

"SI VIVIMOS POR EL ESPÍRITU, ANDEMOS TAMBIEN POR EL ESPÍRITU." (Gá. 5:25)